Cuando Justiniano incorpora extensos territorios de la Península Ibérica al Imperio, la historia de España comienza a caminar por el sendero de la historia de Bizancio, impregnándose hondamente de la civilización  bizantina.  Conozcamos pues, los hechos más notables ligados con este acontecimiento, sus consecuencias inmediatas, sus repercusiones y trascendencia.

 

La llegada, consolidación y expulsión del elemento bizantino en Hispania es uno de los episodios peor conocidos de nuestra historia. Esto se debe fundamentalmente a la escasa información que aportan las fuentes literarias y, sobre todo, a la problemática que acompaña al estudio de los restos arqueológicos dejados por los bizantinos en la Península Ibérica, sobre todo a la hora de efectuar una interpretación clara de los restos materiales.

 

  

Corona de Recesvinto. Tesoro de Guarrazar (España).

 

Por Néstor Daniel Villa

 

INTRODUCCIÓN

 

Aunque parezca extraño pensar en una presencia o un elemento constitutivo bizantino en España, a la que identificamos como heredera del Imperio Romano de Occidente, debemos señalar que dicha presencia se da por dos vertientes, por una la dominación de parte de su territorio por el  Imperio Romano de Oriente en el siglo VI, y la otra, por la invasión y establecimiento de los visigodos, quienes ingresaron a la península bizantinizados y “arrianizados”desde el centro de Europa donde acaeció esta transformación de los godos( habitantes de la antigua Gotia=Escandinavia).

Más frecuente y conocido es la influencia bizantina en la Italia Meridional, la “Calabria Bizantina”, o en Ravena, sede del exarcado bizantino. Nos resulta  quizás extraño recrear una realidad que pareciera querer escapársenos, cuando nos olvidamos que la más prestigiosa universidad española y una de las más importantes del mundo tiene a los Reyes Católicos, Fernando e Isabel en su frontis de acceso con una leyenda en griego.

     La Abjuración de Recaredo. Palacio del Senado (Madrid)

 

 
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